SI, ERA EL.

Sí, era él.

Llevaban unos veinticinco años de casados. La convivencia, poco a poco, se había convertido en una pura rutina y se autoengañaban mutuamente: que si el trabajo, que si la economía, que si el estrés. Sus vidas se habían convertido en holas y adioses. Hoy, ayer, mañana; el calendario avanzaba penosamente, sin sueños, sin locuras, sin pasión.
Ella recurrió a internet para desahogar su desesperación. Y llegó EL, y comenzaron los mensajes, cada vez más frecuentes: EL le estaba abriendo un mundo nuevo, virtual, pero reconfortante; ella se sentía reconocida, comprendida y halagada. Había llegado EL, y estaba transformando su espíritu a través de la red. Ella comenzaba a sentir un enamoramiento desesperado, sólo sabía su nombre, pero eso no le importaba. Pasó un tiempo y decidieron conocerse personalmente.
Aquél día, ella se levantó muy temprano, provocando preguntas incómodas por parte de su esposo. Había quedado, con aquel EL desconocido en una cafetería. Se sentía como en su primera cita cuando tenía quince años: un hormigueo giraba en su estómago, y, al mismo tiempo, sus pies bailaban sobre el asfalto de la calle. Se sentó en una mesa, de espalda a la entrada; llevaba la chaqueta de cuero por la que EL la reconocería, pidió un café y notó como sus manos sudaban.
Había transcurrido casi una hora desde que le esperaba; EL se retrasaba y comenzaba a sentirse engañada. De pronto, cuando más absorta estaba en sus dudas, alguien le tocó el hombro, se giró hacia atrás, y allí estaba EL. Su cara palideció, y, por un momento, pensó salir corriendo.
EL se sentó frente a ella, y le dijo, soy yo. Le tomó las dos manos, se incorporó, y le dio un beso interminable que ella saboreó dulcemente.
Se rieron, y salieron a la calle, bailando y saltando como una joven pareja.
Habían vuelto a enamorarse. EL, su esposo, la había ilusionado nuevamente, y al llegar a casa, el precioso ramos de rosas que esperaba sobre la cama, fue testigo de la pasión recuperada.

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18 comentarios en “SI, ERA EL.”

      1. No, no creo, la franja de edad no me cuadra, pero la parejita allí en entre sábanas es muy joven tambien… ahora tengo mis dudas… ¡Pííííííííííí-líííííííííííí……!
        Un abrazo, Jesús. 😀

  1. JA! Mi ex (el troglodita) me insinuo cundo nos separamos que podria pasarnos algo así… (te imaginas? me dijo) Entonces decidí dejar de chatear!
    Un beso infernal… querido! 😀

    1. Jaja. Mujer pudiste haber probado. A lo mejor las cosas no se arreglaban, pero ¡cómo te hubieras desahogado!
      Que la semana te sea propicia.
      Desde el infierno recogo tu beso.

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