LECCION

LECCION

El chiquillo jugaba con su balón en la pequeña plaza, y, de pronto éste fue a impactar al cristal de una ventana. El chiquillo se quedó inmóvil, no sabía qué hacer; el cristal había caído hecho añicos. Entonces se abrió la puerta de la casa y apareció un anciano, cogió el balón en sus manos, y, lentamente, se fue acercando al muchacho; él seguía petrificado, sus piernas no respondía a sus deseos de huir.
El anciano llegó hasta él y le acarició la cabeza; le dio el balón y le dijo:
-¿Sabes por qué se ha roto el cristal de mi ventana?
-Sí –respondió el chiquillo-, le he dado con mi balón.
El anciano se agachó, le miró a la cara, y le habló:
-No, el cristal se ha roto porque es muy frágil. Si el golpe lo hubiera recibido el cristal de aquel escaparate, no se hubiera roto, porque es muy duro. Escúchame: cuando seas mayor, tú tendrás que ser como ese cristal fuerte y duro, y no frágil como el mío; recibirás muchos golpes, pero no puedes romperte; tendrás que resistir, no te importe cuántos golpes te den. Acuérdate siempre de este día.
El anciano le dio un beso en la frente, y, y pasito a pasito, volvió a su casa. Antes de entrar, recogió los cristales rotos de su ventana.

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15 comentarios sobre “LECCION

  1. !Cuánta belleza! Cambiaría el mundo si aprendiésemos a sacar de cada acto de nuestra vida una enseñanza y a tener paciencia en los momentos importantes. Gracias, a mi si que me has dado una lección.

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