Y LLORARON LAS AMAPOLAS

Y las amapolas lloraron

Recordaba sus sueños cada día,
Aquellos sueños que le daban la vida.
Tenía escrito en su diario
Su esperanza,
La esperanza del mañana.
¿Cuándo será mañana?
Se preguntaba cada día.
Y el mañana se alejaba,
Se alejaba, hora tras hora,
Año tras año, y no llegaba.
Y ella seguía atada a su tierra,
A sus campos, a sus mieses.
Veía su cuerpo deformarse
Y sus sensuales curvas
La abandonaban entre cantos y risas.
Seguía viviendo en aquél mundo
Y a su alrededor nadie la comprendía.
Necesitaba amor,
El amor que en el diario aquél
Había escrito cada día.
Vivía entre trigales y amapolas,
Su espalda al sol,
Sus noches de agonía.

La noche estaba negra aquella noche
Y su dolor, el alma le oprimía.
Para qué vivir, si no es vivir,
Aunque a tu alrededor bailen isas y folías.
Salió en silencio de su casa
Y le hizo temblar la noche fría,
Quemó su diario y sus sueños
Y se entregó al dolor de la agonía.

Dejó caer una lágrima la luna,
Y ella, desafiando a la muerte,
Razgó su corazón,
Y dijo adiós, sóla, con el velo de la noche,
Llorando su triste despedida.

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11 comentarios sobre “Y LLORARON LAS AMAPOLAS

  1. Veía su cuerpo deformarse, su alma torcerse y su lucidez quebrarse… ¡Pobre niña que soñaba entre amapolas sin saber que no se puede vivir solo de esperanzas! Y partió al fin, sola, al encuentro del mañana, mientras las siniestras flores del opio desparramaban su polen entre las mieses descuidadas de otras pobres incautas…

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