SALTÉ AL VACÍO

Salté al vacío

Salté al vacío,
no me pregunten porqué,
salté al vacío sin pensarlo.
Seguramente sentí deseos de volar,
de dajarme arrastrar
hacia el fracaso.
O a lo mejor, sin darme cuenta,
me abandonó la razón.

Salté al vacío
y sentí el aire en la cara,
el aire puro, y latió mi corazón.
No recordé que existe
la ley de la gravedad,
y me abandoné, sin fuerzas,
a la caída atroz.
Salté al vacío,
¡así se acaba todo!
será un segundo o, como mucho, dos,
y sentí la libertad que se respira
cuando, sólo tú, tomas la decisión.

Me desperté, mi cuerpo estaba
empapado en sudor.
Mi cabeza, atormentada,
quería reventar partiéndose en dos.
Y entonces me dí cuenta,
nunca más saltaré al vacío, no señor,
me protegeré con la coraza de hierro
para que nunca más
me abandone la razón.

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16 comentarios sobre “SALTÉ AL VACÍO

  1. Uno de mis cuadros favoritos “El grito”… No se necesita ‘saltar’, ‘observar’ es suficiente:
    “Si te quedas mirando el vacío el tiempo suficiente, el vacío se vuelve y te mira a ti.” Nietzsche.
    (Buen poema, por cierto)

  2. Maravilloso, “y sentí la libertad que se respira cuando, sólo tú, tomas la decisión.” mi verso favorito.

    Sin palabras, me gusto totalmente. ¿cuantas veces no he saltado al vació? siempre por caminar al filo creyéndome gimnasta, o solo por desesperación.

    1. Tienes razón. ¿Cuántas veces no hemos saltado al vacío. a ese vacío invisible?
      Suerte tenemos de que, casi siempre, la mano, también invisible, nos sostenga antes de llegar al final.
      Gracias, Azkre, y un abrazo de parte de mis siete Islas.

    1. Tienes razón, yo no había pensado en lo del galletón.
      Pero te voy a hacer caso, ¡saltaré! pero espero que alguna mano invisible, me detenga antes de llegar al fin.
      Gracias, y un beso de parte de mi siete Islas.

      1. No, no lo hagas, por favor!
        Que salten otros, que sean otros los que salten,
        quédate tú mirando su caída / y cuando echos añicos
        te pidan que le ayudes / que en tu cara se dibuje la sonrisa.

  3. Y si no hay manos etéreas ni nada por el estilo, también hay paracaídas por si acaso 😉

    “Si no arriesgas no ganas”, así que más vale seguir teniendo osadía, igual te levantas, te sacudes y vuelves a empezar.

    Saludos tardíos
    Ga

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