LA MUÑECA DE TRAPO

La muñeca de trapo

Un día entré, no sé porqué lo hice,
quizá el alma me habló de alguien de allí,
vi romperse la razón ante mis ojos
y desde entonces no he podido se feliz.

Entré en el manicomio como un cuerdo
y te juro que cuerdo no salí,
he sentido ese mazazo que te hunde
hasta partir en dos las ganas de vivir.

Y vi en un banco sentada
a una mujer, que en sus brazos,
una canción le cantaba
a una muñeca de trapo.

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9 comentarios en “LA MUÑECA DE TRAPO”

  1. 😦
    Me hiciste recordar una época en la que dudé si la psicología era mi profesión, ahora no me arrepiento de ella…todavía visito esos castillos que muchos creamos con nuestra
    imaginación.
    Saludos!!
    G.❀

    1. Pienso lo mismo. Todos estamos un poco locos, y los que se mantienen cuerdos es porque les dan “con un palmo de narices” a esta sociedad que nos ha tocado vivir.

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