EL VIEJO TREN

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Se agita en un susurro
Y resoplando, cual perro apaleado,
Va desvaneciendo ilusiones
En su corazón.
Está negro de carbón
Y negro de desesperanza,
Mientras arrastra su vientre dolorido
Entre crujidos de hierros maltratados.

Y al llegar por enésima vez a la estación
El viejo tren hace balance:
¿Cuántos años han sido? ¡Casi un siglo!
Y, cuántas veces, cubierto de hollín,
Desesperado,
Daba rienda suelta a su malhumor
Y descansaba desafiante
Para dormir una siesta merecida.

¡Oh, viejo tren!
Hoy llegas con retraso de una hora.
El anciano jefe de estación
Te mira impotente
Dando puntapiés
A tu frágil esqueleto de madera.

Descansarás un poco
Y seguirás,
Partiendo en dos el velo de la noche,
Arrastrando contigo en el estruendo
Ilusiones, devaneos y misterio.

Llegarás mañana, quizá,
Y será tal vez tu último viaje,
Descansaras en paz sobre la vía
Sintiéndote un viejo mueble arrinconado.

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4 comentarios sobre “EL VIEJO TREN

    1. ¡Ya no sé ni de lo hablo!. Pero creo que se puede hablar de muchas cosas. De todas formas, no sé porqué, siempre he sentido un poco de… ¿lástima?
      cuando veo como se arrastra un viejo tren.
      Saludos.

    1. ¡Te imaginas!. Como tú dices, cuántos secretos guardará el viejo tren.
      Ilusiones, amores, desamores, miedos, alegrías. Sabes, ahora mismo me gustaría ser un viejo tren.
      Un saludo.

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